domingo, 4 de enero de 2015

BLÁZQUEZ NUEVO CARDENAL, Y OSORO TENDRÁ QUE ESPERAR

Si tuviéramos que analizar en una frase los cardenales que el Papa ha anunciado hoy para entregar la birreta en el Consistorio que celebrará en febrero, podríamos decir que ha apostado por la prudencia en su nombramiento para España y por el riesgo - algunos incluso hablan de "revolución" - en su elección de purpurados para el resto del mundo. Así, titulares de modestas diócesis periféricas pasarán a formar parte del Colegio Cardenalicio, mientras que grandes archidiócesis con larga tradición, incluidas algunas italianas como Venecia y Turín, han quedado fuera de la púrpura.
Ya no quedan vaticanistas ni estudiosos de la Iglesia Católica Romana que nieguen que estamos asistiendo a un pontificado de transformaciones y reformas históricas, de las que sólo es posible encontrar precedentes remontándonos a la época de Juan XXIII y a los primeros años de su sucesor, Pablo VI.
Francisco ha nombrado, en esta ocasión, un total de 20 cardenales, de los cuales 15 son electores (con derecho a voto en Cónclave) y 5 superan los 80 años, por lo que sus títulos tienen un carácter más honorífico, para premiar la trayectoria de los mismos.
De la Curia, sólo ha decidido otorgar la dignidad cardenalicia al marroquí Dominique Mamberti; canonista y diplomático de larga trayectoria, que ha ocupado diferentes nunciaturas y Benedicto XVI lo ascendió a un puesto fundamental en la Secretaría de Estado, al nombrarlo Secretario de la Sección de Relaciones con los Estados. Bergoglio lo relevó de este cargo, pero lo hizo Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica (el más alto tribunal de casación en la estructura judicial de la Santa Sede).
También han sido elevados a la categoría de príncipes de la Iglesia tres obispos diocesanos, de lugares remotos: Monseñor Lacunza, titular de David (Panamá), Monseñor Arlindo Gomes, titular de Santiago de Cabo Verde (Archipiélago de Cabo Verde) y Monseñor Soane Patita, titular de Tonga (Isla de Tonga).
Sólo ha hecho cardenales a dos arzobispos italianos, de los que menos posibilidades tenían, a priori. Son Edoardo Menichelli, arzobispo de Ancona-Osimo y Francesco Montenegro, arzobispo de Agrigento.
También serán cardenales arzobispos de países como Vietnam, Myanmar, Tailandia, Etiopía... Los más conocidos de toda la lista quizá sean Ricardo Blázquez y el portugués, actualmente Patriarca de Lisboa, Manuel Clemente.
El Papa ha anunciado los 20 nuevos purpurados hoy, con ocasión del rezo del Ángelus, y también ha manifestado que en el Consistorio de febrero van a "reflexionar sobre las orientaciones y propuestas para la reforma de la Curia romana". Es evidente que Francisco está removiendo el Colegio Cardenalicio, para que éste no sea un obstáculo en su hoja de ruta y poder continuar con las reformas previstas. También es un fin en sí mismo, ya que Bergoglio ha manifestado, en varias ocasiones, una intención descentralizadora de la Iglesia, dando más protagonismo a las diócesis de cada lugar.
En cuanto a España, la decisión tomada es la más lógica, a la vez que prudente. Resulta coherente que el actual presidente de la Conferencia Episcopal Española sea nombrado, por fin, cardenal; Blázquez lleva, desde hace años, teniendo una trayectoria ascendente en el episcopado español. Ya fue presidente en el periodo del 2005 al 2008 y ha sido vicepresidente varios años. Benedicto XVI lo nombró arzobispo metropolitano de Valladolid, sede de la que continúa siendo titular hasta el momento. Sin embargo, también es una elección que conlleva una dosis de diplomacia y de mantener equilibrios de poder, debido a que Carlos Osoro lleva poco tiempo en la Archidiócesis de Madrid, y haberlo elevado a la dignidad cardenalicia tan pronto podría haber causado malestar en la CEE, además de poder interpretarse como una desautorización a Blázquez, teniendo en cuenta que sólo tenía pensado entregar la birreta a un arzobispo español. Así pues, Osoro tendrá que esperar, pero no creemos que sea cuestión de mucho tiempo.
Ante la velocidad de crucero que ha tomado Francisco en sus reformas y cambios, será interesante ver las reacciones de los sectores más conservadores, una vez que acaben de frotarse los ojos.