El domingo 15 de junio
emitió, la cadena de televisión Cuatro, una entrevista al Papa Francisco, que
le realizó Henrique Cymerman.
Bergoglio no dio
ninguna exclusiva, pero la entrevista si resultó interesante, mostrando el
Pontífice su pensamiento sobre diversos temas, de una forma muy matizada, pero
sin eludir pronunciarse con claridad sobre asuntos importantes. A continuación,
un brevísimo resumen de los momentos más importantes de la entrevista, a mi
juicio:
Política: de forma muy
matizada, pero Francisco nunca a eludido tocar temas políticos y esta
entrevista tampoco ha sido una excepción. Sobre el encuentro con Simón Peres y
Mahmud Abás en el Vaticano, reiteró que no fue un acto político sino religioso,
aunque consideró que "la oración también es un acto político con
mayúsculas".
También mantuvo el
discurso, muy crítico, que viene sosteniendo sobre la situación actual del
mundo, en la que el dinero es el centro de todo; conduciendo esto a relegar al
ser humano especialmente "descartando" a niños, ancianos y
"ahora está de moda descartar también a los jóvenes", apostilló
refiriéndose al paro y a la falta de perspectivas de futuro que atraviesa la
juventud.
Respecto al
antisemitismo, sostuvo que "generalmente anida mejor en corrientes
políticas de derecha que de izquierda".
Identificó la política
con el bien común, con estas palabras: "Los políticos jóvenes quizás
hablen de los mismo problemas pero con una música diversa, y eso me gusta. Eso
me da esperanza porque la política es una de las formas más elevadas del amor,
de la caridad porque lleva al bien común."
Respecto a Cataluña,
hizo una reflexión muy matizada, distinguiendo entre la independencia por
emancipación y la independencia por secesión.
La Iglesia: Francisco recuperó
el discurso que ha venido sosteniendo desde que pronunció, al inicio de su
pontificado, la famosa frase "como me gustaría una Iglesia pobre y para
los pobres". En este sentido declaró que "no se puede entender el
Evangelio sin la pobreza" recalcando especialmente la labor pastoral de
obispos y sacerdotes: "Jesús no quiere que seamos príncipes, quiere que
seamos servidores".
Respecto a los cambios
que está introduciendo, Francisco recalcó que se está dedicando a aplicar
"lo que los cardenales reflexionamos en las congregaciones generales antes
del cónclave".
Hablando sobre la
religión en general, pero también refiriéndose a la católica, reflexionó
Francisco que "a veces, por la religión llegamos a contradicciones muy
serias y muy graves" y reconoció, en términos históricos, que "los
cristianos a veces hemos practicado la violencia en nombre de Dios". Así
mismo, hizo una mención, sin profundizar demasiado, a "los
fundamentalismos" que existen en las religiones, señalando que también se
dan en la nuestra - la católica romana -.
Hablando sobre el
papel de la Iglesia en la II guerra mundial, defendió la labor que realizó Pío
XII, dando a entender que sólo trascendieron las decisiones más controvertidas
que tomó pero no otras en las que incluso salvó la vida a muchas familias
judías.
También hizo gala
Francisco de su espontáneo sentido del humor, como cuando le preguntaron por su
decisión de no tomar medidas especiales de protección, como no blindar el
"Papamóvil": "A mi edad, seamos realistas, hay poco que
perder".
Curiosamente, habló de
forma más explícita aún que en la conversación con periodistas en el avión de
regreso de Tierra Santa, de la figura del Papa emérito. Consideró que Benedicto
XVI ha "abierto una puerta" y confió en que la figura del Papa
emérito, al igual que sucede con el resto de los obispos, se consolide. En este
sentido dio a entender que, en su momento, realizará la misma reflexión que
hizo el Papa Benedicto, y tomará una decisión.
Finalmente, fue
preguntado sobre como le gustaría ser recordado para la historia: "No lo
he pensado, pero me gusta cuando uno recuerda a alguien y dice: "Era un
buen tipo, hizo lo que pudo, no fue tan malo. Con eso me conformo".
Concluyó el Papa la entrevista con la citada frase y una sonrisa.