viernes, 19 de junio de 2015

ANÁLISIS DE LA ENCÍCLICA "LAUDATO SI"

De la segunda encíclica de Francisco - la primera redactada por él, ya que la anterior también la suscribió pero fue obra de Benedicto XVI - se ha destacado que el Romano Pontífice, y por consiguiente se infiere que la Iglesia Católica, asume la tesis científica de la influencia humana en el cambio climático y el deterioro del medio ambiente en nuestro planeta. Es cierto que en el seno de la Iglesia costaba dar por buena esta evidencia científica, pero no lo es menos que en ámbitos laicos de nuestra sociedad, incluso en círculos presuntamente ilustrados, ha habido hasta ahora, fuertes resistencias a aceptar la influencia humana en el cambio climático como un factor determinante, e incluso se ha llegado a cuestionar abiertamente el mero hecho del cambio climático.
Ahí radica, a mi juicio, la trascendencia de la encíclica; en que no se limita a tomar como propia la vanguardia de los postulados científicos sobre el asunto, sino que sobrepasa las teorías negacionistas sostenidas, hasta hace bien poco, por sectores laicos de la sociedad, especialmente los económicos y financieros. Pero además, Francisco resalta la dimensión social del problema; señalando la existencia de responsables reales que sólo miran por su lucro particular, sin deparar en las graves consecuencias que su comportamiento tiene para el planeta y los habitantes más desfavorecidos de éste.
Bergoglio desarrolla argumentalmente las líneas fundamentales de defensa del bien común y cuestionamiento de los límites morales del derecho a la propiedad privada, basándose en el Concilio Vaticano II.
La encíclica de Francisco no nos sorprende porque es coherente con el mensaje que viene lanzando durante su pontificado, pero confirma que tenemos un Papa situado inequívocamente en la defensa de los más desfavorecidos, y de los valores ecológicos y sociales, sin precedentes en la historia.

jueves, 2 de abril de 2015

JUEVES SANTO: FRANCISCO EN LA CÁRCEL DE REBIBBIA

Como ya es tradición cada semana santa, con el Papa Francisco, el jueves santo ha celebrado la eucaristía en un lugar poco acostumbrado a recibir visitas de obispos; hoy ha sido en la cárcel de Rebibbia, en Roma.
También ha realizado la simbólica ceremonia de lavar los pies a doce personas, la mayoría internos y un niño pequeño que está allí con su madre.
Francisco cuenta ya con 78 años y sus lógicas limitaciones físicas, pero lo hemos encontrado razonablemente bien, dentro de lo que cabe.
Como hemos visto, Bergoglio predica con el ejemplo, pero al mismo tiempo continúa tomando medidas en el marco de su programa de reformas. Ayer mismo se divulgó la firma de un importante acuerdo fiscal entre la Santa Sede y el Estado italiano, que supone un paso más, en la línea seguida por Francisco, de transparencia total en la economía y las finanzas vaticanas. Con este acuerdo, se levanta el secreto bancario y se facilita el intercambio automático de informaciones financieras. Sin duda, tendrá consecuencias relevantes, ya que la policía y las autoridades italianas no encontrarán la opacidad, a la que se han enfrentado hasta ahora, para lograr cualquier información relativa a depósitos, movimientos y transferencias de capitales vinculados al Vaticano. 
Por otra parte, hoy 2 de abril del 2015, hace diez años que murió Juan Pablo II.
Mañana está previsto que Francisco presida el tradicional Vía Crucis desde el Coliseo de Roma.



domingo, 22 de marzo de 2015

EL PAPA ARREMETE, DE NUEVO, CONTRA LA MAFIA EN SU TERRITORIO

Ya lo hizo el año pasado; irrumpió en el corazón del feudo de la mafia calabresa y les dijo, literalmente en su cara, que estaban fuera de la Iglesia, es decir, excomulgados. Hoy, en una de las zonas más deprimidas de Nápoles, ciudad ya de por sí muy desfavorecida y castigada por el paro y la pobreza, en los dominios de la camorra, que precisamente tiene un caldo de cultivo ideal en ese desarraigo social, Francisco ha clamado contra la corrupción, de la que ha dicho que "apesta", ha afirmado que "la falta de trabajo nos roba la dignidad", ha condenado lo que considera formas de "esclavitud" y "explotación", y en suma: se ha dirigido a los napolitanos en particular y a la sociedad en general, lanzando un mensaje de esperanza, pero sin eludir hablar de los problemas más graves que padecen.
Ha sido, el de Bergoglio, un discurso con un mensaje fundamentalmente social, en el que se apreciaba la impronta que, en la mencionada materia, dejó el Concilio Vaticano II. Como suele ser habitual en Francisco, algunos de los momentos más emotivos ni siquiera los llevaba escritos; fueron improvisados. Porque el Papa, en sus encuentros con la gente, con el pueblo de Dios, no se limita a lanzar una soflama sino que entabla un diálogo. La gente lo escucha con atención, y seguramente también los empresarios y políticos corruptos que, desgraciadamente, abundan en el lugar; incluida, por supuesto, la propia camorra. Pero Francisco es un milagro personificado y, dos años después de su llegada a la silla de Pedro, los católicos con una mínima sensibilidad y las gentes de buena fe seguimos disfrutando de un Papa que dirige su mensaje, comprometido y lleno de valores evangélicos, a todas las personas, sea cual sea su situación social, familiar o de cualquier otra índole. Precisamente, también desayunó con los presos en una cárcel napolitana, y en su visita en general, prestó, como no, una gran atención a uno de los sectores más frágiles y olvidados de la sociedad de nuestro tiempo: los inmigrantes. 
Todo esto no son gestos, es su forma de ser; la de un Papa que predica con el ejemplo.

viernes, 13 de marzo de 2015

FRANCISCO CUMPLE DOS AÑOS ANUNCIANDO UN PONTIFICADO "BREVE"

Bergoglio cumple dos años en la silla de Pedro y a pesar de que ha encontrado fuertes resistencias, está logrando sacar adelante importantes reformas.
Pronto abordó en profundidad la administración económica en general y el problema del IOR ("banco vaticano") en particular; se cancelaron cuentas y se reformó para que primaran la ética, la claridad y la transparecia en su gestión. En este sentido, creó la Secretaría de Economía, un nuevo dicasterio de la Curia Romana, que tendrá, sobre todo, funciones auditoras, de vigilancia y control. Además, el Papa dio orden de dejar de prestar la poderosa protección vaticana a cualquier sacerdote u obispo investigado por asuntos de corrupción.
La posición de Francisco, en cuanto a los abusos a menores en la Iglesia, es de sobre conocida y se resume en dos palabras: tolerancia cero. La medida concreta fue la creación de la Comisión Pontificia para la tutela de los menores, presidida por el cardenal O'Malley.
Creó el Consejo de Cardenales, que centra sus trabajos actualmente en una profunda reforma de la Curia; proyecto que ya se encuentra muy avanzado.
Convocó un Sínodo, en el que permitió que se debatiera libremente sobre todos los temas que afectan a la familia en los tiempos actuales. Queda por celebrarse la segunda reunión de este Sínodo, que está prevista para el próximo otoño y en la que se llegará a conclusiones concretas. El Papa, en su posicionamiento particular viene mostrándose mucho más flexible en temas en los que, hasta ahora, la jerarquía eclesiástica se ha mostrado intolerante; como el papel de la mujer, la aceptación de la diversidad (homosexuales) o el uso de anticonceptivos (la famosa frase de que no somos "conejos").
Por otra parte, está cambiando el Colegio Cardenalicio, abriéndolo a la periferia y a las diócesis más modestas, a base de nombrar nuevos purpurados procedentes de estos lugares. Así estamos viendo como se quedan sin la birreta los titulares de archidiócesis con larga tradición cardenalicia. Precisamente, otra de las cosas que está dejando muy claras Bergoglio, tanto por sus gestos como por sus decisiones concretas, es que cree en una Iglesia mucho más descentralizada, en la que el poder de Roma disminuya en favor de las diócesis y las conferencias episcopales, para facilitar una mayor cercanía y participación del pueblo de Dios. De ahí la importancia que otorga a la labor pastoral de los obispos, a los que exige "oler a oveja" y alejarse de palacios y opulencias. Él mismo predica con el ejemplo.
En una reciente entrevista a una cadena de televisión ha declarado algo que, aunque ya ha dejado caer en ocasiones anteriores, ha vuelto a expresar muy claramente: "Yo tengo la sensación de que mi pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años(...)". Y ha insistido en que Benedicto XVI, con su renuncia, "abrió una puerta".

lunes, 9 de febrero de 2015

COMIENZA SEMANA CLAVE PARA EL GOBIERNO DE LA IGLESIA

Hoy ha comenzado una semana bastante cargada de acontecimientos importantes. Ha tenido lugar la primera jornada de trabajo, correspondiente a la octava reunión del Consejo de Cardenales, que ha sido presidida por el Papa Francisco. El C-9 estará reunido hasta el miércoles 11 de febrero; trabajando en el proyecto de reforma de la Curia.
El día 12 dará comienzo el Consistorio del Colegio Cardenalicio, que continuará el 13 y en el que, previsiblemente, se presentará a los cardenales las bases de la reforma de la Curia tratada en el Consejo.
El sábado 14 será la ceremonia, pública y solemne, de creación de los nuevos purpurados; Francisco les entregará la birreta. Finalmente, el domingo 15, Bergoglio presidirá una Misa con los cardenales. Recordemos que el Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, ha sido uno - el único español - de los elegidos por el Papa.

VÍA LIBRE PARA LA BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO

A pesar de ser un referente moral para las bases cristianas y toda persona de buena voluntad, 35 años ha tardado la Santa Sede en reconocer como beato a Monseñor Oscar Romero. Una vez más la Iglesia - su jerarquía - llegó tarde, pero llegó, y lo hizo de la mano del Papa Francisco.
En realidad, la causa de Romero, que fue acribillado a tiros el 24 de marzo de 1980, durante una celebración eucarística, era considerada una causa perdida. Sectores con mucho poder en la Iglesia, torpedearon constantemente cualquier intento de avanzar hacia la beatificación del arzobispo de San Salvador, al que consideraban un exponente de la teología de la liberación y al que, por tanto, no interesaba otorgar la categoría de mártir; llave que, a falta de milagro, abre la puerta para la beatificación.
Muchos, jamás entenderemos, como la Iglesia, dirigida desde Roma, no sólo nunca mostró el más mínimo apoyo al mencionado movimiento, sino que se opuso al mismo con animadversión y abandonó a su suerte a curas y obispos que estuvieron cerca de los pobres y del pueblo y se mostraron críticos con el poder opresor; es decir predicaron el evangelio con su propio ejemplo. Esta fue su "falta" a ojos del Vaticano y también la causa de que algunos terminaran siendo asesinados, como fue el caso de Romero.
35 años después, concretamente el 3 de febrero del 2015, Francisco recibió en audiencia al cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las causas de los santos, y seguidamente se hizo público y oficial que el Papa había autorizado decretar el martirio "por odio a la fe" de Oscar Romero. Bergoglio acababa de dar luz verde a su beatificación.

domingo, 4 de enero de 2015

BLÁZQUEZ NUEVO CARDENAL, Y OSORO TENDRÁ QUE ESPERAR

Si tuviéramos que analizar en una frase los cardenales que el Papa ha anunciado hoy para entregar la birreta en el Consistorio que celebrará en febrero, podríamos decir que ha apostado por la prudencia en su nombramiento para España y por el riesgo - algunos incluso hablan de "revolución" - en su elección de purpurados para el resto del mundo. Así, titulares de modestas diócesis periféricas pasarán a formar parte del Colegio Cardenalicio, mientras que grandes archidiócesis con larga tradición, incluidas algunas italianas como Venecia y Turín, han quedado fuera de la púrpura.
Ya no quedan vaticanistas ni estudiosos de la Iglesia Católica Romana que nieguen que estamos asistiendo a un pontificado de transformaciones y reformas históricas, de las que sólo es posible encontrar precedentes remontándonos a la época de Juan XXIII y a los primeros años de su sucesor, Pablo VI.
Francisco ha nombrado, en esta ocasión, un total de 20 cardenales, de los cuales 15 son electores (con derecho a voto en Cónclave) y 5 superan los 80 años, por lo que sus títulos tienen un carácter más honorífico, para premiar la trayectoria de los mismos.
De la Curia, sólo ha decidido otorgar la dignidad cardenalicia al marroquí Dominique Mamberti; canonista y diplomático de larga trayectoria, que ha ocupado diferentes nunciaturas y Benedicto XVI lo ascendió a un puesto fundamental en la Secretaría de Estado, al nombrarlo Secretario de la Sección de Relaciones con los Estados. Bergoglio lo relevó de este cargo, pero lo hizo Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica (el más alto tribunal de casación en la estructura judicial de la Santa Sede).
También han sido elevados a la categoría de príncipes de la Iglesia tres obispos diocesanos, de lugares remotos: Monseñor Lacunza, titular de David (Panamá), Monseñor Arlindo Gomes, titular de Santiago de Cabo Verde (Archipiélago de Cabo Verde) y Monseñor Soane Patita, titular de Tonga (Isla de Tonga).
Sólo ha hecho cardenales a dos arzobispos italianos, de los que menos posibilidades tenían, a priori. Son Edoardo Menichelli, arzobispo de Ancona-Osimo y Francesco Montenegro, arzobispo de Agrigento.
También serán cardenales arzobispos de países como Vietnam, Myanmar, Tailandia, Etiopía... Los más conocidos de toda la lista quizá sean Ricardo Blázquez y el portugués, actualmente Patriarca de Lisboa, Manuel Clemente.
El Papa ha anunciado los 20 nuevos purpurados hoy, con ocasión del rezo del Ángelus, y también ha manifestado que en el Consistorio de febrero van a "reflexionar sobre las orientaciones y propuestas para la reforma de la Curia romana". Es evidente que Francisco está removiendo el Colegio Cardenalicio, para que éste no sea un obstáculo en su hoja de ruta y poder continuar con las reformas previstas. También es un fin en sí mismo, ya que Bergoglio ha manifestado, en varias ocasiones, una intención descentralizadora de la Iglesia, dando más protagonismo a las diócesis de cada lugar.
En cuanto a España, la decisión tomada es la más lógica, a la vez que prudente. Resulta coherente que el actual presidente de la Conferencia Episcopal Española sea nombrado, por fin, cardenal; Blázquez lleva, desde hace años, teniendo una trayectoria ascendente en el episcopado español. Ya fue presidente en el periodo del 2005 al 2008 y ha sido vicepresidente varios años. Benedicto XVI lo nombró arzobispo metropolitano de Valladolid, sede de la que continúa siendo titular hasta el momento. Sin embargo, también es una elección que conlleva una dosis de diplomacia y de mantener equilibrios de poder, debido a que Carlos Osoro lleva poco tiempo en la Archidiócesis de Madrid, y haberlo elevado a la dignidad cardenalicia tan pronto podría haber causado malestar en la CEE, además de poder interpretarse como una desautorización a Blázquez, teniendo en cuenta que sólo tenía pensado entregar la birreta a un arzobispo español. Así pues, Osoro tendrá que esperar, pero no creemos que sea cuestión de mucho tiempo.
Ante la velocidad de crucero que ha tomado Francisco en sus reformas y cambios, será interesante ver las reacciones de los sectores más conservadores, una vez que acaben de frotarse los ojos.