viernes, 13 de marzo de 2015

FRANCISCO CUMPLE DOS AÑOS ANUNCIANDO UN PONTIFICADO "BREVE"

Bergoglio cumple dos años en la silla de Pedro y a pesar de que ha encontrado fuertes resistencias, está logrando sacar adelante importantes reformas.
Pronto abordó en profundidad la administración económica en general y el problema del IOR ("banco vaticano") en particular; se cancelaron cuentas y se reformó para que primaran la ética, la claridad y la transparecia en su gestión. En este sentido, creó la Secretaría de Economía, un nuevo dicasterio de la Curia Romana, que tendrá, sobre todo, funciones auditoras, de vigilancia y control. Además, el Papa dio orden de dejar de prestar la poderosa protección vaticana a cualquier sacerdote u obispo investigado por asuntos de corrupción.
La posición de Francisco, en cuanto a los abusos a menores en la Iglesia, es de sobre conocida y se resume en dos palabras: tolerancia cero. La medida concreta fue la creación de la Comisión Pontificia para la tutela de los menores, presidida por el cardenal O'Malley.
Creó el Consejo de Cardenales, que centra sus trabajos actualmente en una profunda reforma de la Curia; proyecto que ya se encuentra muy avanzado.
Convocó un Sínodo, en el que permitió que se debatiera libremente sobre todos los temas que afectan a la familia en los tiempos actuales. Queda por celebrarse la segunda reunión de este Sínodo, que está prevista para el próximo otoño y en la que se llegará a conclusiones concretas. El Papa, en su posicionamiento particular viene mostrándose mucho más flexible en temas en los que, hasta ahora, la jerarquía eclesiástica se ha mostrado intolerante; como el papel de la mujer, la aceptación de la diversidad (homosexuales) o el uso de anticonceptivos (la famosa frase de que no somos "conejos").
Por otra parte, está cambiando el Colegio Cardenalicio, abriéndolo a la periferia y a las diócesis más modestas, a base de nombrar nuevos purpurados procedentes de estos lugares. Así estamos viendo como se quedan sin la birreta los titulares de archidiócesis con larga tradición cardenalicia. Precisamente, otra de las cosas que está dejando muy claras Bergoglio, tanto por sus gestos como por sus decisiones concretas, es que cree en una Iglesia mucho más descentralizada, en la que el poder de Roma disminuya en favor de las diócesis y las conferencias episcopales, para facilitar una mayor cercanía y participación del pueblo de Dios. De ahí la importancia que otorga a la labor pastoral de los obispos, a los que exige "oler a oveja" y alejarse de palacios y opulencias. Él mismo predica con el ejemplo.
En una reciente entrevista a una cadena de televisión ha declarado algo que, aunque ya ha dejado caer en ocasiones anteriores, ha vuelto a expresar muy claramente: "Yo tengo la sensación de que mi pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años(...)". Y ha insistido en que Benedicto XVI, con su renuncia, "abrió una puerta".

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