Como ya es tradición cada semana santa, con el Papa Francisco, el jueves santo ha celebrado la eucaristía en un lugar poco acostumbrado a recibir visitas de obispos; hoy ha sido en la cárcel de Rebibbia, en Roma.
También ha realizado la simbólica ceremonia de lavar los pies a doce personas, la mayoría internos y un niño pequeño que está allí con su madre.
Francisco cuenta ya con 78 años y sus lógicas limitaciones físicas, pero lo hemos encontrado razonablemente bien, dentro de lo que cabe.
Como hemos visto, Bergoglio predica con el ejemplo, pero al mismo tiempo continúa tomando medidas en el marco de su programa de reformas. Ayer mismo se divulgó la firma de un importante acuerdo fiscal entre la Santa Sede y el Estado italiano, que supone un paso más, en la línea seguida por Francisco, de transparencia total en la economía y las finanzas vaticanas. Con este acuerdo, se levanta el secreto bancario y se facilita el intercambio automático de informaciones financieras. Sin duda, tendrá consecuencias relevantes, ya que la policía y las autoridades italianas no encontrarán la opacidad, a la que se han enfrentado hasta ahora, para lograr cualquier información relativa a depósitos, movimientos y transferencias de capitales vinculados al Vaticano.
Por otra parte, hoy 2 de abril del 2015, hace diez años que murió Juan Pablo II.
Por otra parte, hoy 2 de abril del 2015, hace diez años que murió Juan Pablo II.