lunes, 9 de febrero de 2015

COMIENZA SEMANA CLAVE PARA EL GOBIERNO DE LA IGLESIA

Hoy ha comenzado una semana bastante cargada de acontecimientos importantes. Ha tenido lugar la primera jornada de trabajo, correspondiente a la octava reunión del Consejo de Cardenales, que ha sido presidida por el Papa Francisco. El C-9 estará reunido hasta el miércoles 11 de febrero; trabajando en el proyecto de reforma de la Curia.
El día 12 dará comienzo el Consistorio del Colegio Cardenalicio, que continuará el 13 y en el que, previsiblemente, se presentará a los cardenales las bases de la reforma de la Curia tratada en el Consejo.
El sábado 14 será la ceremonia, pública y solemne, de creación de los nuevos purpurados; Francisco les entregará la birreta. Finalmente, el domingo 15, Bergoglio presidirá una Misa con los cardenales. Recordemos que el Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, ha sido uno - el único español - de los elegidos por el Papa.

VÍA LIBRE PARA LA BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO

A pesar de ser un referente moral para las bases cristianas y toda persona de buena voluntad, 35 años ha tardado la Santa Sede en reconocer como beato a Monseñor Oscar Romero. Una vez más la Iglesia - su jerarquía - llegó tarde, pero llegó, y lo hizo de la mano del Papa Francisco.
En realidad, la causa de Romero, que fue acribillado a tiros el 24 de marzo de 1980, durante una celebración eucarística, era considerada una causa perdida. Sectores con mucho poder en la Iglesia, torpedearon constantemente cualquier intento de avanzar hacia la beatificación del arzobispo de San Salvador, al que consideraban un exponente de la teología de la liberación y al que, por tanto, no interesaba otorgar la categoría de mártir; llave que, a falta de milagro, abre la puerta para la beatificación.
Muchos, jamás entenderemos, como la Iglesia, dirigida desde Roma, no sólo nunca mostró el más mínimo apoyo al mencionado movimiento, sino que se opuso al mismo con animadversión y abandonó a su suerte a curas y obispos que estuvieron cerca de los pobres y del pueblo y se mostraron críticos con el poder opresor; es decir predicaron el evangelio con su propio ejemplo. Esta fue su "falta" a ojos del Vaticano y también la causa de que algunos terminaran siendo asesinados, como fue el caso de Romero.
35 años después, concretamente el 3 de febrero del 2015, Francisco recibió en audiencia al cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las causas de los santos, y seguidamente se hizo público y oficial que el Papa había autorizado decretar el martirio "por odio a la fe" de Oscar Romero. Bergoglio acababa de dar luz verde a su beatificación.