El pasado 10 de mayo
el Papa Francisco aprobó la beatificación de Pablo VI. Será en el Vaticano el
19 de octubre de este año.
Nos alegramos de ello.
Pablo VI fue el continuador del Concilio Vaticano II y su pontificado supuso,
en términos generales, un impulso renovador y modernizador de la Iglesia. Por
supuesto, desde aquí no entramos en las razones "técnicas" de la
beatificación, como el milagro atribuido y otros requisitos necesarios en el
proceso.
Sin embargo,
consideramos que, en el caso de los Pontífices, la beatificación no tiene
sentido si no culmina finalmente en una canonización, porque más que favorecer
desvirtuaría su figura - la del Papa beato - si queda restringida su veneración
a una diócesis concreta, habiendo tenido en vida el tratamiento de Santo Padre
y el título de Pontífice Supremo de la Iglesia Universal.
Por otra parte, aunque
el proceso que culmina en la canonización está regulado y requiere unos
requisitos y unos plazos concretos, todos sabemos que el Sumo Pontífice tiene
la facultad de flexibilizar dichos requisitos y plazos, e incluso saltárselos.
No hay más que ver la canonización casi súbita de Juan Pablo II.
Por todo ello,
entendemos que la intención de Francisco, debería ser continuar, también en
este caso, hasta la canonización de Pablo VI. Otra cosa es que le de tiempo y
su sucesor deje paralizado el proceso.
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