Hace más de un año que
Bergoglio fue elegido Papa y casi tres meses desde que Blázquez fue elegido
Presidente de la Conferencia Episcopal Española, pero sigue sin llegar el
esperado cambio de titulares en las archidiócesis de Barcelona y Madrid. Tanto
Rouco como Sistach superaron ya de sobra la edad teórica de jubilación de
obispos y arzobispos (75 años). Sin embargo, parece que en Roma se lo están
tomando con calma.
Rumores, por supuesto,
claro que hay. Gran revuelo creó la información publicada por La Vanguardia
hace un mes, en la que se citaba al cardenal Cañizares - actualmente en la
Curia Romana - como posible sucesor de Sistach. Esta noticia me resultaría
difícil de creer si la hubiera leído en cualquier confidencial, pero La
Vanguardia sigue teniendo una reputación de ser un rotativo serio.
Si es cierto que
existe una intención en el Vaticano de nombrar a Cañizares Arzobispo de
Barcelona, sólo me lo explico porque les moleste en la Curia Romana o porque no
encuentren ningún otro candidato que les satisfaga verdaderamente. También hay
que considerar que Cañizares es un cardenal que se mueve con habilidad en el
ámbito político, y precisamente Cataluña vive tiempos de alta tensión política.
En cualquier caso, si el nombramiento finalmente se produce, sería una decisión
algo arriesgada, impropia de la clásica prudencia de la diplomacia Vaticana,
porque Cañizares despierta bastantes recelos en algunos sectores de la Iglesia
y de la sociedad, y más, si cabe, en Cataluña, teniendo en cuenta que este
cardenal siempre ha sido muy explícito en sus pronunciamientos sobre la unidad
de España.
En cuanto a Madrid, en
opinión de quien esto escribe, lo más lógico sería el nombramiento de Blázquez,
simplemente por coherencia, ya que venía siendo costumbre que el presidente de
la CEE fuera titular de Madrid, o al menos de una archidiócesis importante, si
bien es cierto que esto no siempre ocurre, y el propio Blázquez en su anterior
mandato como presidente estuvo ejerciendo el cargo siendo un obispo diocesano
(Bilbao), ya que para la archidiócesis de Valladolid fue nombrado siendo
vicepresidente.
También ha sonado el
nombre de Carlos Osoro, actual Arzobispo de Valencia, que además ocupa el cargo
de vicepresidente de la CEE. Osoro es tres años más joven que Blázquez. Ninguno
de los dos es cardenal. Posiblemente el que sea nombrado Arzobispo de Madrid no
tardará mucho en recibir el birrete cardenalicio.
Veremos lo que ocurre,
porque desde Roma siempre puede venir tanto la decisión más predecible como la
más sorprendente.
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