viernes, 23 de mayo de 2014

GRAN EXPECTACIÓN ANTE EL VIAJE DEL PAPA FRANCISCO A TIERRA SANTA

El viaje que Francisco va a realizar a Tierra Santa está generando gran interés y expectación. No es para menos. Hace 50 años que Pablo VI realizó una visita histórica, consiguiendo romper una brecha que parecía insuperable, e iniciando un camino hacia el ecumenismo, que sus sucesores han continuado, siendo hoy el diálogo interreligioso prácticamente una "política" de Estado de la Santa Sede.
 
Es una visita valiente, la que va a iniciar Bergoglio el próximo 24 de mayo, porque todo viaje a Tierra Santa conlleva riesgos a todos los niveles (políticos, diplomáticos, de seguridad, etcétera). De hecho, el último precedente que tenemos, que es el viaje que realizó Benedicto XVI, no salió del todo bien, ya que se le miró con "lupa" por unos y otros, debido a controversias previas en las que se vio envuelto Ratzinger, como consecuencia de una falta de tacto en alguno de sus discursos. Una vez realizada la visita, si bien no fue considerada un fracaso, pasó sin pena ni gloria.
 
La visita está previsto que se desarrolle del 24 al 26 de mayo. Si consigue mantener viva, e incluso fortalecer, la "llama" del ecumenismo inaugurada hace 50 años por Pablo VI y reforzar los frágiles vínculos de la Santa Sede con los distintos pueblos que allí habitan, podrá considerarse que el viaje ha sido un éxito e incluso un acontecimiento de especial relevancia dentro de su pontificado. De lo contrario, si genera alguna polémica, se interpreta mal alguno de sus discursos, gestos o sencillamente se queda en una visita protocolaria e irrelevante, entonces será el primer fracaso serio de su pontificado. Todo un reto.

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