lunes, 7 de julio de 2014

EL PAPA PIDE PERDÓN POR LOS ABUSOS DEL CLERO

Ha ocurrido hoy, a las siete de la mañana, en su homilía en la capilla de su residencia de Santa Marta, ante un grupo de víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Francisco ha vuelto a hacer historia regalando a todos los católicos la frase que transcribimos en su literalidad: "Ante Dios y su pueblo expreso mi dolor por los pecados y crímenes graves de abusos sexuales cometidos por el clero contra ustedes y humildemente pido perdón. También les pido perdón por los pecados de omisión por parte de lideres de la Iglesia que no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso: esto llevó a un sufrimiento adicional a quienes habían sido abusados y puso en peligro a otros menores que estaban en situación de riesgo."
Posteriormente a la Misa, el Papa recibió a las seis víctimas por separado y en privado. Más de tres horas en total duró el encuentro. Llegaron al Vaticano el domingo, y pernoctaron en la residencia Papal (de este Pontífice, ya que los anteriores vivían en el Palacio Apostólico).
El Santo Padre irá más rápido o más pausado, con más o menos ambición para los cambios, con mayor o menor profundidad en sus reformas, pero lo que nadie podrá negar es que el Evangelio está siempre presente en todas sus palabras y sus actos. No es que con sus predecesores no lo estuviera, pero con Francisco lo está permanentemente, todos los días a todas las horas, en su hacer y en su predicar, y de una forma muy clara y explícita, tanto que ya está generando malestar (por llamarlo de alguna manera) en algunos que ya planeaban asesinarlo desde hace meses, y que vieron con estupor como un Papa les condenaba públicamente y les dejaba fuera de la comunión de la Iglesia, en la que han llegado a tener dinero, intereses e infiltraciones, y probablemente todavía mantienen en parte. Pero lo que diga el Vicario de Cristo es muy importante, y tiene una trascendencia universal y una autoridad moral para todos los cristianos. Por eso precisamente, puede producir "sarpullidos" en aquellos a los que planta cara.
Comprendo a los impacientes y a aquellos que desean ver resultados rápidos, pero ahora, quizás más que nunca, merece la pena esperar, ser pacientes y confiar en nuestro Papa Francisco.


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