El contenido de Sotana Blanca se basará fundamentalmente en el análisis y opinión sobre la actualidad del Vaticano.
Nadie encontrará en este blog un tono beligerante ni insultante. Los análisis y opiniones serán siempre desde el respeto. Intentaremos reflejar la pluralidad en el seno de la Iglesia católica, que es mayor de lo que algunos creen.
"Lo que más se
parece a un obispo es otro obispo". Como toda frase hecha, tiene una
intención generalizadora, pero no tiene por qué ajustarse a la realidad. Ésta
es compleja, como el ser humano, y tan desacertado es etiquetar a una persona
como decir que todos somos iguales. Lo somos en dignidad, pero en nada más;
cada uno tiene su temperamento, sus costumbres, sus creencias, su cultura, su
familia, su contexto social, su forma de pensar y ver la vida... Precisamente
hoy lo ha recordado el nuevo Arzobispo de Madrid: "Habrá quien no quiera
saber nada conmigo, pero yo quiero saber con todos, quiero hacer la cultura del
encuentro". En todas las declaraciones de Carlos Osoro se aprecia una visión
abierta, integradora y positiva. Nada que ver con su antecesor.
Osoro tiene un perfil
de pastor, lo cual debería ser una obviedad en un arzobispo, pero no lo es: "Lo
único que puedo decir es que voy a seguir haciendo lo que he hecho aquí,
intentando apacentar a mis ovejas, queriéndolas, dándoles mi amor, haciendo
posible que se sientan a gusto, que descubran que somos hermanos aunque podamos
pensar de forma diferente". Ser obispo de todos, "como son, no como
yo quiera que sean", y "sin imponer".
Aunque él, con una
humildad que le honra, dice no saber nada del tema, lo más probable es que,
pasado un tiempo prudencial, Francisco le imponga el birrete cardenalicio.
En cuanto a como se
está tomando Rouco Varela su pase a arzobispo emérito, cabe decir que lo está
haciendo con mezquindad; pareciéndose a uno de estos políticos mediocres que se
aferran patéticamente a su poltrona. Suena a chiste, pero distintos medios de
comunicación afirman que es verdad: el cardenal quiere seguir viviendo en los
mismos aposentos en que lo hacía, relegando al nuevo Arzobispo a unas estancias
en la planta baja... Cada uno se retrata en su trayectoria, pero la imagen de
la despedida queda muy presente en la memoria de los fieles, y en el caso de
Rouco no puede ser más lamentable. Y todavía dicen en su entorno que está
descontento por "las formas", cuando la paciencia que se está
teniendo con él desde Roma es infinita. Su último capricho parece ser continuar
hasta finales de octubre porque entonces se conmemorará su vigésimo aniversario
como titular de la Archidiócesis de Madrid. Suponemos que debe pensar que hay
algo que celebrar.
Osoro tiene altura
pastoral, humana e intelectual de sobra. Si la despliega y la pone en práctica
se ganará a los madrileños, que nadie lo dude.
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