miércoles, 19 de noviembre de 2025

PRUDENCIA DE PREVOST ANTE EL CASO DEL OBISPO DE CÁDIZ Y CEUTA

 En el habitual “canutazo” de todos los martes a la salida de Castel Gandolfo León XIV se refirió también, entre otros temas, al procedimiento en curso sobre la denuncia por abusos contra Rafael Zornoza, que aún no ha tenido repercusiones prácticas sobre Zornoza, ya que no se le ha aplicado ninguna medida cautelar ni ha sido aún aceptada su renuncia (Aclaración: no es una renuncia por este asunto si no que todos los obispos están obligados a presentar su renuncia al Santo Padre al cumplir la edad de 75 años y el pontífice la acepta cuando lo considera oportuno) por el papa. “Se ha abierto una investigación y, en función de los resultados, habrá consecuencias” es lo que le sacaron los periodistas a León XVI.

La reacción de Prevost, bastante en consonancia con los pronunciamientos hasta el momento sobre el asunto por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, podría considerarse algo tibia teniendo en cuenta la gravedad de los hechos imputados y lo alto que puso el listón Francisco en la tolerancia 0 sobre estos casos.

Recordemos que se trata de una denuncia por hechos muy graves presuntamente cometidos en los años 90, cuando el obispo era rector del seminario de Getafe. La denuncia se presentó al Dicasterio para la Doctrina de la Fe hace cuatro meses y la investigación ha recaído en el Tribunal de la Rota de la Nunciatura y, de momento, no se han impuesto medidas cautelares sobre el obispo Zornoza, de 76 años. Por otra parte, León XVI, como todos los pontífices, tiene la potestad de aceptar la renuncia de Zornoza cuando quiera. Dicho de otro modo; podría haber aceptado ya la renuncia si lo hubiera considerado pertinente. Sin embargo este hecho tampoco se ha producido hasta el momento.

Al tiempo que dicha polémica está impregnando el día a día de la Iglesia española, se da la circunstancia de que esta semana (del martes hasta el viernes) está teniendo lugar la Asamblea Plenaria de la CEE, en cuyo discurso de apertura Argüello apenas le dedicó unas líneas.

El caso es que, siendo o no cierto, la Iglesia vuelve a dar la impresión de no saber reaccionar con contundencia e ir por detrás de la sociedad cuando se presentan este tipo de denuncias sobre abusos. Incluso desde dentro de la propia Iglesia se espera una mayor proactividad ante denuncias tan graves, como por ejemplo el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, que ha declarado en una entrevista a “Público”: “Ante casos como el del obispo Zornoza se deben aplicar medidas cautelares”

Por tanto, cuatro meses después de interponerse la denuncia, sigue siendo una gran incógnita qué va a suceder con el que, a día de hoy, sigue siendo obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza. Quizás Prevost quiera evitar precipitarse ante un caso en que, de momento, sólo tiene un denunciante y que puede haber hecho recordar en la Santa Sede una denuncia parecida hace unos años en un municipio granadino, en este caso contra un sacerdote, pero por hechos parecidos y también con un único denunciante al que Bergoglio mostró todo su apoyo, hasta el punto de llamarlo directamente por teléfono, y que posteriormente tuvo su sentencia en la justicia ordinaria española con el resultado de absolución por falta de pruebas.

No sabemos realmente los motivos pero lo que está claro es que, en este asunto concreto, la jerarquía de la Iglesia Católica, incluido el papa, ha decidido andarse con pies de plomo, al menos de momento.




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