El papa firmó el 4 de octubre, coincidiendo con el día de San Francisco de Asís, la exhortación apostólica “Dilexi te” en la que se subraya la importancia de la aplicación práctica de la doctrina social De la Iglesia e identifica las causas de la pobreza, señalando la falta de equidad y la economía que mata, así como otros males; la violencia contra las mujeres, la desnutrición y la emergencia educativa. Sostiene Prevost que el amor De Dios se traduce aquí en el amor a los pobres y recalca la opción preferencial por los pobres porque en el padecimiento de los pobres encontramos el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, también el mismo sufrimiento de Cristo. Distingue distintas manifestaciones de la pobreza: material, social, cultural, moral, etc y critica duramente “la dictadura de una economía que mata” en la que la riqueza está mal repartida y las ganancias de unos pocos “crecen exponencialmente” a costa del empobrecimiento de la mayoría. Condena la “cultura del descarte” que normaliza que millones de personas mueran de hambre o sobrevivan en condiciones inhumanas.
Como se puede apreciar en el contenido en general y en el vocabulario utilizado en la exhortación apostólica hay una evidente influencia de Francisco. De hecho fue el predecesor de León XIV quién comenzó a esbozar este documento que Prevost ha concluido sin dificultad ya que, en líneas generales, comparte los mismos principios de Bergoglio en cuanto al magisterio social.

No hay comentarios:
Publicar un comentario