viernes, 17 de octubre de 2014

SÍNODO: ¿CONSERVADORES CONTRA PROGRESISTAS, O SENTIDO COMÚN FRENTE A FUNDAMENTALISMO SIN FUNDAMENTOS?

Este fin de semana concluye el Sínodo, que ha tenido como tema central la familia. Dada la importancia del asunto tratado, cualquiera podría pensar que se ha producido un profundo e interesante debate, pero, a mi juicio, esto se ha intentado sin llegar a lograrse completamente. 
El hecho en sí de tener ideas y principios, es un valor positivo para una persona. Tenga esta un pensamiento más o menos conservador o progresista, se puede tener un respeto intelectual por alguien que sostiene unas ideas, fundamentando estas, claro está, ya que mantener posiciones ideológicas atrincherado simplemente en la primitiva creencia de que "son las buenas", no aporta nada y resulta fácil para cualquiera, al no necesitarse ninguna clase de conocimiento; ni científico, ni tampoco filosófico o moral. Es decir, cualquier bárbaro de estos que acuden a los campos de fútbol para insultar, hacer ruido y mostrar banderitas nazis, tiene la capacidad de posicionarse ideológicamente sin fundamentar lo que defiende, porque para ello ni siquiera es necesario usar el cerebro. 
En estos días, cualquiera que se interese un poco por seguir el Sínodo, habrá podido sentir vergüenza ajena al leer cual es la principal inquietud que muestran los obispos del llamado "sector conservador". Mañana se aprobará un documento, a modo de conclusión de las reuniones sinodales, y algunos están muy preocupados porque en el borrador del mismo figura una frase que, al parecer, no pueden tolerar: "las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana". Sin duda, se trata de una obviedad para cualquier animal racional. Así lo han intentado explicar algunos obispos "progresistas" usando también argumentaciones de puro sentido común: "no se puede crear cristianos de segundo clase". "Si se mantiene una relación homosexual fiel por treinta años, no puedo decir que no es nada. Es que excluir no forma parte del lenguaje de la Iglesia"."No podemos decir a alguien: 'Usted es homosexual, no puede vivir el Evangelio'. Eso es impensable". Estas frases son del cardenal alemán Reinhard Marx. 
Por otra parte, el texto que mañana saldrá del Sínodo, ni siquiera tiene un carácter vinculante. Su única finalidad es establecer unas bases para que en todas las diócesis se debata sobre el asunto, hasta llegar al próximo Sínodo, que se celebrará en octubre del 2015, en el que sí está previsto que se realicen propuestas definitivas que podrían culminar en reformas importantes adoptadas por el Papa Francisco. 
Los titulares hablan de polémica entre conservadores y progresistas. Yo creo que sería más adecuado definirlo como el sentido común frente al inmovilismo más rancio, que nunca escucha ni aporta nada más que intolerancia y una fe ciega en sus posiciones, que presuponen mejores que las demás porque sí. 

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